Manos cogidas en restaurante

Relato #1

Roger me volvía loca. Tenía una facilidad de expresión que me inquietaba; decía mucho, pero era más lo que insinuaba. Soy experta en leer entre líneas incluso cuando no esconden nada.
Me miraba con descaro, como si ya fuera suya y eso me producía una extraña sensación en el vientre. No eran mariposas, era el calor inundando mi cuerpo, una neblina arriesgada invadiendo mi mente.
Me puse nerviosa y no sabía ni dónde mirar. Si sucumbir a sus encantos o estirar esa sensación un poco más. Me tomó la mano en el restaurante levantándose y, rodeando mi asiento, acarició mi pelo, besó mi cuello y me susurró «quiero empotrarte hasta decir basta».
Mi vello se erizó un instante, la sorpresa anidó en mi mirada y mi cabeza solo supo girarse con un gesto de «te van a oír, calla».
Entonces tiró de mi mano, dejando la cuenta pagada y llevándome a su casa donde no hicieron falta palabras.


Descubre más desde Beatriz Gª. C.

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario