El desayuno en la cama

Relato #6 – El desayuno en la cama

Paolo era fanático de Elvis, ponía «Don’t be cruel» antes de llevarse un ligue a la cama. Todos lo sabíamos porque Javi nos lo había contado. Era una especie de ritual de apareamiento con el que se venía arriba y una clara advertencia de «no molestar» para su compañero de piso; Javi. En nuestro grupo no había intimidad.

En una noche alocada me vi bailando encima de la cama al más puro estilo de los 70 mientras nos deshacíamos de nuestra ropa. La noche estuvo bien y por la mañana tuvo el detalle de llevarme el desayuno a la cama. Paolo era todo un galán, sin embargo, no podía bajar la guardia. Paolo nunca se enamoraba.

El siguiente fin de semana, me llamo a las tres de la madrugada con ganas de verme. Me pareció precipitado y estaba dormida, pero acudí a su llamada. Bailamos «Don’t be cruel» de nuevo con lo que aquello conllevaba.

Los bailes y los desayunos al despertar se sucedían semana tras semana, pero no podía esperar nada de Paolo, porque jamás nadie le ataba. Un fin de semana salimos con los amigos a una discoteca y vi cómo besaba a otra mujer. No teníamos nada serio y no puede articular palabra, sin embargo, esa noche decidió irse conmigo a bailar a su habitación. Al siguiente fin de semana, al acudir al «Don´t be cruel» le confesé que me había acostado con otro hombre; él no se había acostado con ninguna otra mujer.  Me dijo «OK, está bien, no pasa nada», aunque una lágrima se le escapó y me quedé preocupada. Paolo no era orgulloso, pero sí se enamoraba… y yo no, por no bajar la guardia… al final, la canción no era solo divertimento, era una petición para que no le lastimara.


Descubre más desde Beatriz Gª. C.

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario