Adriana es una fanática del firmamento y noche tras noche sale al balcón para observar las estrellas. La oscuridad le transmite mucha paz, se relaja, imagina y sueña despierta. Ayer la Luna estaba llena; redonda, grande, brillante y bella.
Adri se quedó embelesada unos instantes y cerca del horizonte vio un destello. Se dio mucha prisa en pedir su deseo; que Alex fuera feliz. Sonrió unos segundos y espero paciente.
Alex vive con ella y hace un mundo de cada pequeña adversidad. Es muy sensible y su forma de expresarse a menudo es protestar. Adri lo conoce bien y siempre desea lo mejor para él. Le gusta que proteste, ya que los silencios denotan preocupaciones mayores o problemas con difícil solución. Mientras Alejandro calla, piensa soluciones, al contrario que Adri, que es comunicativa y abierta de corazón.
Alex anoche echaba en falta a Adri, que seguía en el balcón y salió a buscarla.
- ¿Qué haces a estas horas?
- He visto una estrella fugaz, justo ahí. ¡Mira otra! – Adri pensaba en otro deseo cuando Alejandro estalló en una carcajada.
- Te quiero, cegata. Me haces feliz. Son las luces de Navidad de una terraza.
A Adriana se le erizó el vello del brazo, se dio cuenta de que no era lo que pensaba, pero reconoció la magia de Navidad en ella, pues se había cumplido su deseo.
