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Admiración

Relato #45 – Aquí una admiradora

A veces tenemos más cosas en común con gente que admiramos de las que pensamos.

Trabajo como informática, y digo bien, «como» ya que, aunque estudié una ingeniería, no fue la de Informática. Admiro a grandes como Bill Gates o Mark Zuckerberg o Steve Jobs.

Es extraño, mantengo mi mente ocupada a todas horas, casi de forma obsesiva con mis ilusiones y creo en mí, aunque no creo que cambie el mundo de una forma tan radical. Tal vez pueda dejar una gran huella en mi círculo y una muy muy muy pequeña a nivel global, pero no es eso lo que nos une.

Es mucho más sencillo que todo eso.

No tengo el don de dejarme llevar por las modas, no le encuentro sentido, prefiero mirar al futuro. ¿Voy contra corriente? No lo creo, simplemente veo algo que me sienta bien como puede ser una prenda sencilla y compro la misma en varios colores, o tiro del negro, que sirve para todo. Siento esa pequeña debilidad como un triunfo, no pierdo el tiempo en esos detalles y priorizo mi comodidad para focalizarme en lo que realmente me importa: mis sueños.

Pienso que eso sí lo tengo en común con los tres, aunque mis ilusiones no se acerquen ni de lejos al potencial de las suyas, aunque no tengan repercusión social.

Ellos programaban en un espacio pequeño y yo… escribo.

No subestimo el poder de las palabras, ni lo que un lector puede hacer con ellas. Tal vez incluso se salven vidas leyéndolas, entretengan, enamoraren o desquicien. Es solo dar con la novela adecuada en el momento adecuado.

Sé que no muevo masas, pero por pocos que sean, he movido corazones, activado mentes y ampliado mis propios horizontes.

Hoy estoy feliz y tú… También eres grande. Aquí tienes una admiradora.


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