Fátima Tirado García
¿A dónde iba? Realmente me daba lo mismo, solo quería huir, poner tierra de por medio. Solo bastó esa llamada para que automáticamente mi cuerpo se tensara y comenzara a actuar más por impulsos que por razón. Cuatro años habían pasado desde que ese individuo había intentado acabar con mi vida. No tenía a nadie aquí, mi familia, por desgracia, me había ido abandonando en este planeta que a veces acogía situaciones sin sentido. Tenía unos ahorros, podría empezar de nuevo en otro lugar. Lejos. ¿De qué me serviría vivir con su presencia respirando tras mi nuca? ¿De qué serviría una vida vivida en la oscuridad? Así es como me iba a encontrar en cuanto supiera de su regreso. Era miedo, sí, ¿era cobardía?, puede que también, pero en ese momento lo vi como un acto de valentía, un acto de amor propio, de querer valorarme más que nadie. Había llegado el momento de cambiar de rumbo, conocer gente nueva que no me mirase con la etiqueta de mujer maltratada y de buscar una segunda oportunidad, ¿por qué no? Esa era la pregunta que una y otra vez me repetía en mi cabeza, como si fuera un mantra, mientras iba sacando la ropa y la ordenaba dentro de las maletas. Tres maletas abiertas sobre mi cama para cargarlas con todo lo que sería mi vida después de salir de allí. Cargué la ropa que vi conveniente, mis libros pendientes de leer, ordenador, documentación importante y dinero en efectivo. En cuestión de cuarenta y ocho horas había organizado una nueva vida lejos de allí. No tendría problemas económicos para vivir en esa pequeña aldea. Ponía rumbo al norte, al primer lugar remoto en el que encontré una vivienda para alquilar. Nunca había oído el nombre de la localidad, la ubiqué en el mapa, cargué mi coche y dejé las llaves de la que era mi casa en mi querida vecina Rocío. Ella sabía que mi destino estaba fuera de ese pueblo en cuanto mi agresor pisara la calle de nuevo. Había vivido un calvario parecido en su familia. Una madre que estuvo al lado de un padre que no ejerció de tal, que solo supo refugiarse en la bebida y que causó más estragos que alegrías. Pero eran otros tiempos, me decía, no podía reproducir de nuevo la vida de miles de mujeres que aguantaban a sus parejas por el miedo a no saber desenvolverse solas, al qué dirán, por hacer daño a sus familias e incluso por miedo a desaparecer de este mundo tras una paliza. No había acabado conmigo el día que me apuñaló en mitad de la calle. Su arrepentimiento y buen comportamiento le daban la llave para poder ser libre más allá de lo que le permitían esas rejas. Ojalá su mente no lo fuera nunca y recordara cada alarido en su memoria, cada palabra que logré decirle en mitad de la calle mientras me desplomaba. Yo te quería, fue lo último que le dije.
Hoy os traigo este relato de Fátima Tirado García, autora de Solo Cenizas (novela romántica publicada el 14 de Mayo de 2025).
Si tú también quieres dar a conocer tu novela como Fátima, rellena el formulario de Soy autor; me encantará poder ayudarte.
Si quieres leer más relatos de otros autores pincha aquí.
